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Castillo de Bellver

Monumento

El Castell de Bellver se halla situado a 3 Km del centro de la ciudad de Palma y a 112,6m. de altura sobre el nivel de mar, dominando la bahía y gran parte de la isla de Mallorca.

Entre las construcciones erigidas a lo largo de la historia de Mallorca, el castillo de Bellver, es, sin duda una de las más originales y emblemáticas. El castillo fue construido entre 1300 y 1311 por orden directa del rey Jaime Jaume II de Mallorca y está situado a unos 3 kilómetros del centro de la ciudad de Palma, sobre una colina de 112 metros de altura. El recinto responde a un plano muy concreto y bien original. Consta de un edificio de estilo gótico de planta perfectamente circular, que se organiza alrededor de un patio central también circular, con cuatro grandes torres orientadas hacia los cuatro puntos cardinales. La llamada torre major o del homenaje, en dirección norte, está exenta del resto del conjunto, mientras que el resto de torres están encastradas al cuerpo principal. Aunque se han intentado buscar precedentes de castillos circulares en los que Bellver podría haberse inspirado, todo indica que la obra mallorquina es una obra innovadora genuina.

El material usado en la construcción del castillo de Bellver es marès, un tipo de piedra arenisca fácil de trabajar y que se encuentra frecuentemente en toda la geografía balear. Buena parte de la piedra proviene de las cuevas que se encuentran debajo del castillo, así como de otras canteras del mismo bosque, de Portals Vells y de Santanyí.

Bellver: La función defensiva y la función residencial
La construcción del castillo de Bellver era consecuencia de una planificada organización de las acciones defensivas por parte de la Casa Real Mallorquina. Desde la cima de la montaña se tenía una inmejorable perspectiva para el control de las amenazas foráneas que podían llegar por tierra y por mar. Bellver se concibió también como un palacio-fortaleza donde los gobernantes podrían refugiarse con seguridad en caso de peligro. De todas formas, a pesar de su carácter defensivo, el interior presentaba un gusto elegante y refinado, digno de una residencia real, ideal para el recreo de los privilegiados que lo habitaban.
 
Bellver después de 1343
Después de ser usado como residencia real, el castillo de Bellver alojó durante muchos años a las principales autoridades de la isla al tiempo que comenzó a servir como prisión ocasional.
A partir de la Guerra de Sucesión (1700-1715) el castillo se convirtió en la principal prisión política y militar de la isla. El castillo se convirtió en un lugar especialmente útil cuando se pretendió silenciar la voz e incomunicar a personajes de gran influencia política y social. Importantes personalidades como el intelectual ilustrado Gaspar Melchor de Jovellanos, el astrónomo y político François Aragó o el general liberal Luis Lacy fueron enviados a Bellver. Ya en tiempos de la guerra Civil Española (1936-1939) el castillo vivió los momentos más tristes y amargos de su historia, con el encarcelamiento de más de 800 presos republicanos defensores del gobierno legítimo surgido democráticamente de las urnas.

La torre major
La torre major, perfectamente protegida y aislada del resto de la fortaleza, era el último reducto de resistencia si Bellver era atacado. En este tipo de torres se celebraba, de manera tradicional, la ceremonia de homenaje, por la cual el castellano, como máximo responsable de la fortaleza, realizaba un juramento de fidelidad y obediencia a su rey o señor y se comprometía a defender el castillo. Durante muchos años la torre major fue usada también como prisión. Una importante colección de grafitos es la principal prueba de aquel periodo de reclusión.

Interiores del castillo
Es en el interior del castillo donde puede contemplarse toda su grandeza y exquisitez y ver que, aparte como fortaleza, el castillo fue concebido como una residencia real con unos acabados elegantes y refinados. En la planta baja estaban las estancias destinadas básicamente al abastecimiento de Bellver, mientras que en la planta noble se ubicaban las habitaciones y dependencias de la familia real, las salas oficiales para la celebración de reuniones, recepciones y ceremonias, así como la capilla de San Marcos.
 
El Museo de Historia de la Ciudad
Como Museo de Historia de la Ciudad, en sus salas Bellver ofrece un recorrido por la evolución de Palma, desde los asentamientos talayóticos hasta el siglo XX, pasando por la conquista romana en el siglo 123 a.C. y la fundación del actual núcleo urbano, la etapa musulmana a partir de 903, la conquista catalana en el 1229, el establecimiento del Reino de Mallorca (1276-1349), la construcción de las murallas renacentistas de Palma y su derribo en el 1903.

En la planta noble del castillo se sitúa la colección de Antonio Despuig (Palma 1745 – Lucca 1813). Hijo de los condes de Montenegro, Despuig fue uno de los personajes más destacados de la ilustración mallorquina, mecenas de artistas y persona asidua a los círculos intelectuales de la época.

Durante los años en que el cardenal residió en Roma se reunió una importante colección de piezas escultóricas y epigráficas clásicas, en una época en que el coleccionismo particular de antigüedades era muy frecuente. Una parte de las piezas proveían de una excavación que él mismo realizó en Ariccia, muy cerca de Roma. Igualmente, como era habitual en la época, Despuig encargó un número importante de piezas históricas y compró de otras a anticuarios que ofrecían el material.

El Museo de Historia de la Ciudad aloja una parte importante de dicha colección, adquirida por el Ayuntamiento de Palma en 1923 gracias a la intervención de la Societat Arqueològica Lul.liana y de un grupo de intelectuales mallorquines.

En él se desarrollan numerosas actividades culturales y lúdicas organizadas por el Ayuntamiento de Palma.